Teoría de la Evolución

Teoría de la Evolución

Ectogenesis and Post Humanism

La bien llamada “teoría” de la evolución (ya que, a lo sumo, es solo eso) es el catecismo de la sociedad actual. Sus dogmas básicos —el principio evolutivo, el avance de lo simple a lo complejo, la supervivencia del más apto— son incuestionables y reverenciados, y la disidencia se castiga con la hoguera de la demolición mediática.
Debe ser por eso que muy pocos se aventuran a escarbar más allá de su apariencia “científica”. Y, muchos menos aún, se atreven a preguntarse cosas básicas como, por ejemplo, ¿por qué la evolución dice que el universo se creó por azar, sin sentido, pero, a continuación, presenta el “principio de la selección natural” que persigue “la supervivencia del más apto”? Es decir, si todo es azar, ¿cómo puede surgir un mecanismo con un propósito tan claro y manifiesto, opuesto al azar? ¿Pudo crearse por azar una estructura tan compleja como el ojo o el ADN?
Es más, ¿cómo puede el sinsentido crear sentido o el caos crear el orden? Simplemente, no puede hacerlo, por eso uno de los principios básicos del universo es la entropía. La tendencia es al caos, no al orden. Si usted dejó su cama destendida, lo más probable es que jamás se tienda sola.
Después de más de 150 años de registro fósil ha quedado claro que el gradualismo que la teoría exige (y que deberíamos ver en todos lados) no existe en la realidad. No hay formas de transición entre las especies. Y por más que se aferren a la capacidad de adaptación de una especie dentro de sus propios límites, llamándola “microevolución”, está muy claro que se trata de algo muy diferente a la idea de que una especie cambie hasta ser otra diferente.
Términos evolucionistas como “mutación”, “naturaleza” o “selección natural” deben entenderse, entonces, como básicamente esotéricos. Mantras modernos divinizados buscando fundamentar un nuevo culto naturalista. A través de estos términos, combinados con palabras racionales, el darwinismo intenta convencernos de que todo lo creado es básicamente irracional, absurdo y que no persigue ningún fin. Quiere que entendamos racionalmente que somos irracionales.
Si todo apareció por casualidad y sin propósito ¿de dónde surge el deseo humano de sobrevivencia? ¿para qué quiere un organismo inexplicado seguir existiendo? ¿Por qué tenemos sed de eternidad?
Lo que sí está claro, después de tanto años, es que la evolución tiene mayor parentesco con la religión que con una teoría científica.

Ectogenesis and Post Humanism

The aptly named “theory” of evolution (since, at best, it is just that) is the catechism of today’s society. Its basic dogmas — the evolutionary principle, the advance from the simple to the complex, the survival of the fittest — are unquestionable and revered, and dissent is punished by the stake of media demolition.
That must be why very few, venture to delve beyond its “scientific” appearance. And even fewer still dare to ask basic questions such as, for instance, why does evolution say that the universe was created by chance, without meaning, but then it presents the “principle of natural selection” that it pursues “survival of the fittest”? That is, if everything is chance, how can a mechanism arise with such a clear and manifest purpose, as opposed to chance? Could a structure as complex as the eye or DNA be created by chance?
What’s more, how can nonsense create meaning or chaos create order? You just can’t do it, which is why one of the basic principles of the universe is entropy. The tendency is to chaos, not order. If you left your bed unmade, it won’t make itself.
After more than 150 years of the fossil record it has become clear that the gradualism that the theory demands (and that we should see everywhere) does not exist in reality. There are no transitional forms between species. And as much as they cling to the adaptability of a species within its own limits, calling it “microevolution,” it is very clear that it is something very different from the idea that one species changes into another.
Evolutionary terms such as “mutation”, “nature” or “natural selection” must then be understood as basically esoteric. Modern deified mantras seeking to find a new naturalistic cult. Through these terms, combined with rational words, Darwinism tries to convince us that everything created is basically irrational, absurd, and has no purpose. It wants us to rationally understand that we are irrational.
If everything appeared by chance and without purpose, where does the human desire for survival come from? Why does an unexplained organism want to continue to exist? Why do we thirst for eternity?
What is clear, after so many years, is that evolution is more closely related to religion than to a scientific theory.

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