Sueño Criminalizado

Sueño Criminalizado

Criminalized Dream

Que Estados Unidos es el país de las oportunidades y la tierra de las libertades es un dogma fuertemente arraigado por muchas generaciones. Desde el tiempo en que diferentes conflictos azotaban Europa, las oleadas de inmigrantes que llegaba huyendo a América en busca de un nuevo comienzo afianzaron la idea del “sueño americano” y contribuyeron a convertir el país en el más poderoso del mundo.
Pero, con el tiempo, las cosas cambiado mucho. Aunque la mayoría prefiere ignorarlo hay al presente grandes contradicciones que son hasta el opuesto de la idea que aún se mantiene. La escritora Elena Villar, en su libro “Esclavos Unidos, la otra cara del Sueño Americano”, afirma:
_“Estados Unidos es el país con más habitantes encarcelados del planeta, es el país con más armas per cápita de todo el mundo, tiene el mayor ejército, la esperanza de vida es similar a naciones latinoamericanas en desarrollo, tiene el porcentaje de pobreza juvenil más alto de la OCDE, registra la mayor deuda pública del planeta”_.
Definitivamente, no es la visión idílica que se suele vender, pero lo peor es que estas afirmaciones son objetivas y pueden ser corroboradas.
El caso del encarcelamiento masivo, por ejemplo, es irrefutable. La revista Science del 15.10.2021 señaló que “_con casi 2 millones de personas encarceladas, Estados Unidos encierra a más personas per cápita que cualquier otra nación [aunque] la tasa de criminalidad es comparable a la de muchas naciones industriales occidentales_”.
De hecho, la tasa de delitos violentos a nivel nacional descendió de forma constante desde 1993 pero la población encarcelada aumentó 700%. Mucho de esto tiene que ver con las políticas de “mano dura” implementadas desde los años 80 y, especialmente, bajo la excusa de los atentados del 11S, pero tiene un origen más profundo.
Las cárceles en los Estados Unidos están mayormente privatizadas y se han convertido en un gran negocio. Por un lado, generan ingresos por multas y, por otra, generan mano de obra gratuita para diversas actividades lucrativas. Los municipios alimentan esto firmando acuerdos con las administraciones carcelarias que les aseguran un mínimo de presos y eso presiona para que las penas y las detenciones se multipliquen. Hablamos de “ganancias” que alcanzan los 238.000 millones de dólares anuales.
Parece que el sueño americano sigue vigente, pero ahora principalmente para los artífices de esta criminalización masiva que lleva a la cárcel a más ciudadanos que en cualquier otro país.

 

That the United States is the country of opportunity and the land of freedom is a dogma strongly rooted for many generations. Since the time when different conflicts were ravaging Europe, the waves of immigrants who arrived fleeing to America in search of a new beginning strengthened the idea of ​​the “American dream” and contributed to making the country the most powerful in the world.
But, over time, things changed a lot. Although the majority prefers to ignore it, there are currently great contradictions that are even the opposite of the idea that is still maintained. The writer Elena Villar, in her book “United Slaves, the other side of the American Dream”, states:
_“The United States is the country with the most incarcerated inhabitants on the planet, it is the country with the most weapons per capita in the world, it has the largest army, life expectancy is similar to developing Latin American nations, it has the percentage of youth poverty highest in the OECD, registers the largest public debt on the planet”_.
It is definitely not the idyllic vision that is usually sold, but the worst thing is that these statements are objective and can be corroborated.
The case for mass incarceration, for example, is irrefutable. Science magazine of 10.15.2021 noted that “_with almost 2 million people incarcerated, the United States locks up more people per capita than any other nation [although] the crime rate is comparable to that of many Western industrial nations_”.
In fact, the national violent crime rate has dropped steadily since 1993 but the incarcerated population has increased 700%. Much of this has to do with the “heavy hand” policies implemented since the 1980s and, especially, under the guise of the 9/11 attacks, but it has a deeper origin.
Prisons in the United States are largely privatized and have become big business. On the one hand, they generate income from fines and, on the other hand, they generate free labor for various lucrative activities. The municipalities feed this by signing agreements with the prison administrations that guarantee them a minimum number of prisoners, and this puts pressure on penalties and arrests to multiply. We speak of “earnings” that reach 238,000 million dollars annually.
It seems that the American dream is still valid, but now mainly for the architects of this massive criminalization that puts more citizens in jail than in any other country.

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