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Sospecha de cáncer, ¿segunda opinión?

Lourdes Vega Vega

Cuando la salud se ve amenazada por una enfermedad como el cáncer, su médico puede presentarle diversas opciones de estudios para llegar a un diagnóstico; estos estudios pueden ser invasivos, pero indispensables para saber con certeza la enfermedad que le afecta.
Una vez que se ha confirmado la presencia de cáncer, el abanico de posibilidades no es muy grande: quimioterapia, radioterapia, cirugía o una combinación de ellas. Ante este panorama, hay que tomar una decisión para que el médico programe la cirugía o bien el inicio de uno o varios de los tratamientos anteriormente mencionados. Es entonces cuando surge la inquietud: ¿y si pido una segunda opinión?
Hacerlo es buscar otra perspectiva médica para saber si hay alguna alternativa a lo que al paciente se le ha planteado, ya que no es raro que haya diferencia de opiniones en base a una diferencia en conocimiento y experiencia entre uno y otro médico.
Todos los pacientes tienen derecho a buscarla; de hecho, hay países en donde está legislado que un enfermo debe tener esa oportunidad y se le facilita el acceso a la misma vía telefónica o vía internet, poniendo en contacto al médico y al paciente para una valoración y una propuesta de tratamiento.

¿Qué se puede
obtener?
Una segunda opinión equivale a contar con la posibilidad de tener un panorama más amplio sobre los procedimientos, los riesgos y los resultados que se esperan y por lo tanto es tener la oportunidad de tomar decisiones informadas sobre la vida de la persona y su salud.
Muchas veces los pacientes desean buscarla pero se cohíben al pensar que su médico se disgustará o se sentirá ofendido si le plantean este deseo. Esto no debe ser así. Se debe explicar al médico las inquietudes, temores y dudas, así como el deseo de una nueva valoración para que sugiera un lugar o algún especialista de su confianza que realmente brinde ayuda.
Si no se tiene esta información, se debe acudir a las instituciones que certifican a los médicos de cada especialidad (consejos) y solicitar un directorio de los profesionales de la salud certificados por ellos, para localizar a alguno que puede dar esta importante segunda opinión.
Se debe evitar caer en manos de personas que sin tener el perfil profesional, ni la preparación necesaria para atender problemas de salud, empeoran en muchas ocasiones la ya de por si deteriorada condición física de un paciente con cáncer, incluso con manipulaciones quirúrgicas mal practicadas.
De aquí la importancia de la relación médico-paciente en un ambiente de empatía y armonía que favorezca externar con sinceridad todas las inquietudes surgidas del plan de tratamiento que se expuso previamente. Nadie más que el experto estará preocupado porque esa segunda opinión, venga de alguien con el conocimiento y la experiencia necesarios, los cuales aporten información valiosa y se sume por medio de su conocimiento, al esfuerzo para devolverle a la persona su salud.
*Lourdes Vega Vega es directora médica del Proyecto Cáncer Teletón.

Para saber más:
Instituto Nacional de Cancerología
http://www.incan.edu.mx/
Sistema de información sobre cáncer
www.infocancer.org.mx

Colaboración de Fundación Teletón México.
“El principio de ser paciente es empezar con uno mismo”.
Bojorge@teleton.org.mx

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