¿Qué sigue para Saúl ‘Canelo’ Álvarez?  Las opciones son varias y atractivas

¿Qué sigue para Saúl ‘Canelo’ Álvarez? Las opciones son varias y atractivas

Cuando bajó del cuadrilátero del T-Mobile Arena en Las Vegas el sábado 7 de mayo, Saúl ‘Canelo’ Álvarez reflejaba en su rostro el peso del fracaso, de la meta no cumplida. Y sin embargo, pese a haber salido perdedor de ese su reciente combate frente a Dmitry Bivol, el futuro del Canelo se asemeja más al de un ganador.
Naturalmente, gran parte de ello responde al status que ocupaba Álvarez antes de la pelea: reconocido como el Número 1 del mundo en las clasificaciones no-oficiales del Libra-por-Libra, consagrado como una máquina de generar dinero en sus presentaciones y ampliamente aceptado como el rostro actual del boxeo; tenía una cuenta sólida contra la cual girar en caso de necesidad, como fue este caso, y atenuar el colapso.
Pero el tema va más allá.
No hay que ser un fanático del púgil tapatío para percatarse de que, cuando menos, tiene tres grandes e interesantes opciones en su futuro a plazo inmediato.
La primera, una revancha inmediata contra Bivol en el peso semicompleto.
Salvo imprevistos, no sería demasiado complicado hacerla, dado que ambos peleadores le dieron su visto bueno casi de inmediato -aparte de que, se ha indicado, la opción estaba estipulada contractualmente. Cierto que el porcentaje de ganancias de Bivol debería aumentar, pero no podría descartarse que el recaudo total supere a la primera pelea entre ambos, con el valor agregado de que, por primera vez en casi una década, Álvarez subiría en busca de sacarse la espina de la derrota, de acallar críticos y demostrar que sigue siendo el mejor y que las 175 libras no le quedan grandes. ¿No es eso más que suficiente para vender esa pelea?
La segunda, revancha contra Bivol en 168 libras; alternativa que quedó planteada con el astuto reto que lanzó el ruso tras la victoria. El mensaje fue claro: no solamente te gané con absoluta claridad, sino que soy capaz de bajar de peso -a tu peso- y quitarte también el premio de consolación, es decir las cuatro correas de campeón mundial supermediano que no estuvieron en juego el 7 de mayo y que aún conserva Canelo.
Bivol (20-0-0, 11 KO’s) es un peso semicompleto natural, que nunca ha pesado menos de 173 libras en su carrera profesional y restaría por ver si es capaz de sobrellevar exitosamente esa pérdida de peso, pero ese sería su problema y no el de Canelo. Y aunque Bivol luego ha variado su mensaje, el reto quedó ahí. Y para Canelo, está claro, la oportunidad del desquite y de poder afirmar, ‘no eres mejor que yo; me ganaste por peso’ ¿Acaso hace falta algo más para vender esta pelea?
¿Y qué tal completar la tripleta contra Gennadiy Golovkin? Esa tercera opción, que para muchos había mermado en valor por el paso del tiempo y lo que se entendía como un potencial encuentro desigual y favorable al mexicano, de repente recupera interés. Ya no sería un GGG contra un Canelo con aura de invencibilidad, enrachado, que sube y baja a placer entre divisiones destronando campeones y arruinando invictos, sino contra un peleador que lució cansado, abrumado a ratos, dudoso en recursos en otros y por tanto, susceptible a otra derrota.
A su favor, claro, estaría el tema del peso: Canelo en sus 168 naturales, Golovkin subiendo a 168. En contra: Bivol se mantuvo apegado a su estrategia -y con excelentes resultados, obviamente- pero nunca presionó en busca del KO. ¿Y si Golovkin sí lo hace, fiel a su especialidad? ¿Qué tal si, consciente de que está en las postrimerías de su carrera, se la juega y se lanza a buscar el nocaut? ¿Y si Canelo responde de la misma manera, qué podría esperarse? El desenlace nadie lo sabe a ciencia cierta, pero podría apostarle a un banquete para el espectador. Nuevamente, ¿hace falta más para vender esta pelea?

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