Que la distancia no nos separe

El amigo me abre la puerta que deseo abrir, es a veces el sabio que me dice una verdad que me serena y me da paz.

Franceso Alberoni en La amistad.

Rebeca Orozco Mora

La amistad no es algo nuevo, existe desde siempre. En el relato llamado Gilgamesh, escrito en la antigua Mesopotamia, el protagonista entiende lo que es ser humano cuando extiende los brazos y estrecha con fuerza a Enkidú, su contrincante en la lucha, pues ve reflejado en él sus propias debilidades y fortalezas. Es por esto, que pese al tiempo, sigue siendo un tema vigente en nuestros días.

En el mundo actual, según el sociólogo Francesco Alberoni en su libro La amistad, editorial Gedisa: “Queda muy poco espacio para las relaciones personales sinceras. Cuando cambiamos de domicilio o de trabajo, terminamos por abandonar los viejos lazos. Hacemos promesas de volvernos a ver, pero aparecen después intereses, necesidades y encuentros nuevos. No obstante, esta primera impresión catastrófica, la amistad sigue siendo un componente esencial en nuestras vidas”.

La verdadera relación amistosa, dice Francesco Alberoni: “Se obtiene a través de una serie de encuentros y profundizaciones sucesivas, cada una de los cuales retoma el precedente. Incluso, cuando después de mucho tiempo nos reunimos de nuevo con nuestro amigo, es como si lo hubiéramos dejado un momento antes.

De ahí que, al igual que un jardín, nuestras relaciones requieran de cuidado y atención constante para florecer. Por desgracia a muchos de nosotros nos ha pasado que, al cambiarnos de casa, escuela o trabajo, dejamos de ver a nuestros compañeros más queridos.

Para mantener vivos estos lazos se requiere voluntad y amor. No dejemos que la distancia nos separe. Festejos especiales como un cumpleaños, el nacimiento de un hijo, una graduación o una boda, representan una magnífica oportunidad para viajar y reunirnos con nuestros amigos para celebrar.

Según el autor, un amigo verdadero debe querer el bien del otro, no con palabras, sino que debe acompañarlo también durante los periodos difíciles. En caso de que nuestros pares enfrenten una enfermedad, una pérdida o un despido, lo más recomendable es buscar estar cerca de ellos, brindarles nuestro apoyo y permanecer a su lado, el tiempo que sea necesario.

Aún cuando las circunstancias nos alejen, el amor, la sinceridad y la confianza nos darán la fortaleza necesaria para mantener vínculos duraderos porque el encuentro, explica el sociólogo: “Es en sí un momento de felicidad, de gran intensidad vital. Es lo que nos ayuda a comprender más de nosotros mismos y del mundo”.

Para concluir, es importante señalar que un amigo es un compañero de armas que nos ayuda, brazo con brazo, a luchar contra la soledad y la incertidumbre. Es una brújula que nos guía amorosamente por el camino de la vida. La fidelidad hacia ellos nos hará crecer como personas y, como dice el antiguo relato de Gilgamesh, nos ayudará a entender lo que significa ser humano.

“Creemos en México, ahora creamos en su gente”.

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