Padres que cuidan a sus hijos

“Llegaba a mi casa cansada y allí estaba mi hija. Tenía que prestarle atención, cocinar, bañarla, preparar todo para el día siguiente. Mi marido abría la puerta, saludaba y listo. Al sillón a esperar que lo atendiera. Los fines de semana eran lo peor, todo el día fregando sin perder de vista a mi niña. Un día me cansé, le dejé los hijos a mi marido y salí con mis amigas”. Como Alejandra Hidalgo, hay miles de mujeres ansiosas de abandonar la rutina. Te damos algunas claves para conseguir que los padres se involucren más. OPINA: ¿tu esposo te ayuda con los niños?

Soldado que huye…

Es que la vida de las mujeres, más si trabajan, puede convertirse en una especie monotonía abrumadora. Y aunque la maternidad es hermosa, viene acompañada por más actividades hogareñas. Una suerte de tareas interminables como cambiar pañales a todas las horas, cocinar, preparar biberones, limpiar la casa, atender al esposo, planchar, lavar, ir al supermercado, etcétera y etcétera, que pueden agotar hasta a la más activa de las damas.

Saber decir basta es saludable para la madre, los hijos y la familia en general. Además estimula un espacio de conexión entre los padres y sus niños. Momentos en los cuales estas súper mujeres desaparecen y estos varones logran interactuar más.

La realidad para estas mamás que deciden recuperar minutos de espacio personal está cambiando con los años. Hoy los padres son más activos dentro del hogar y eso tiene sus grandes frutos en la pareja. Una encuesta realizada este año por el Centro Nacional para la Paternidad dice que los padres están mucho más involucrados con la vida en general de sus hijos.

En EU, la cantidad de padres que cuidan a sus chicos también viene en aumento. Esto es porque la participación laboral de las mujeres se incrementó hace varias décadas. En algunos casos, hasta el trabajo de las mujeres es más rentable que el de los hombres.

¿Cómo lograr la primera salida? Simplemente con decisión. ““Yo me dije, si él puede tomar un café con un amigo yo también puedo cenar con mis amigas a quienes, además, abandoné mucho tiempo por cuidar a mis hijos. Así fue que un día salí. ¡Y me encantó!””, relata Ana Laura Briones.

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