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¡No todo está perdido!

Yanet Vázquez Cano

“Su hijo está expulsado”, es una frase que nadie quisiera escuchar, pero que seguramente ha puesto en encrucijada a muchos padres de familia porque la escuela es una de las fuentes principales de aprendizaje académico y pilar del crecimiento intelectual de los pequeños.

Algunos papás no saben cómo actuar cuando reciben esta noticia, En automático entran en shock y se les complica tener la mente despejada para tratar de aclarar el asunto y darle una solución. Tranquilos. Perdió el año, pero no la oportunidad de retomar el camino.

Justamente ésta es la primera regla que la psicóloga Claudia Sotelo sugiere para enfrentar el problema: No depositar culpar a nadie y menos en los pequeños. “Para nosotros es fácil decir: ‘Tú lo provocaste por indisciplinado’. Sin embargo, recomiendo borrar este tipo de frases, porque lo único que se hace es lacerar aún más la autoestima del menor”.

Tampoco se debe descalificar a la institución educativa diciendo cosas como: ‘Es malísima, no enseña nada, su disciplina es muy flexible, ya traían de bajada a mi pequeño’. Atribuir la expulsión a los demás para evadir la responsabilidad no lleva a la solución del conflicto.

Un aspecto más: es recomendable no castigar al niño diciéndole: “Ahora te voy a meter a un sistema militar a donde te disciplinen”. Las amenazas generan aún mayor confusión en el niño. Es mejor buscar una nueva opción educativa, y actuar con calma, no guiados por la desesperación para salvar el año.

La especialista recomienda además pedirle al chico que haga una reflexión sobre las razones que lo llevaron a quedar fuera del colegio, él junto con el padre pueden hacer un ‘examen de conciencia’ donde entiendan las relaciones causa-efecto.

Dado lo anterior, es importante hacer un nuevo plan de conducta donde se evite cometer los mismos errores y se guíe al niño para darle una nueva esperanza, dile que siempre hay oportunidad de reparar y cambiar.

Finalmente, se le puede mostrar que el cariño de sus padres no está en juego y que él sigue siendo valioso y querido.

Una expulsión afecta al chico más de lo que suponemos, explica Claudia Sotelo. “El niño se siente rechazado y entra en un periodo de confusión en el que se ve seriamente lastimada su autoestima. Para ellos, el asunto se resume en un hecho: ya no lo quieren en la escuela, y es rechazado por los profesores, le director y la institución como tal”.

Démonos un tiempo para reflexionar: Quizá no era el colegio que el estudiante necesitaba, o se deben encontrar más caminos de comunicación con los hijos. El niño debe saber que tal vez el siguiente año irá con chicos menores que él, reiniciará su proceso de incorporación escolar, pero eso no significa algo negativo, sino que se está dando una nueva oportunidad, que tal vez se cometió un error, pero que debe aprender de él y salir adelante. No todo está perdido. En este proceso, a los pequeños les puede afectar en su estado de ánimo. por eso el acompañamiento familiar es fundamental.

Para mayor información visita:

www.iipes.edu.mx o escribe a sotelo_claudia@hotmail.com

“Creemos en México, ahora creamos en su gente!.

www.sermexico.org.mx

bojorge@mexicounido.org.mx

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