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Mujeres extraordinarias


En México, habitan 61 306 954 mujeres, 20 216 546 son económicamente activas¹, lo anterior de acuerdo al cuadro resumen de ocupación y empleo del cuarto trimestre del 2013 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI.
Mujeres de México, energía potencial no siempre valorada en las perspectivas del desarrollo económico y social, en algunos casos minimizadas en su desarrollo humano, porque una parte de ellas viven enfrentando violencia, trata, desigualdad, pobreza, marginación y la exclusión social. El manifiesto es que en general estas condiciones se viven de manera muy diferente entre hombres y mujeres, siendo éstas últimas las que siguen colocándose en la mayor desventaja y vulnerabilidad.
La cifra de mujeres económicamente activas que presenta el INEGI, no significa que todas se encuentren laborando y percibiendo una remuneración económica, más bien se refiere a las mujeres que cuentan con la edad para trabajar, y se dividen en ocupadas y desocupadas, es decir; empleadas y desempleadas.
Una mujer no por estar sin empleo quiere decir que no trabaje. En algunas ocasiones hacen labores importantes para la sociedad ya sea por solidaridad o simple altruismo, otras con actividades de de gran esfuerzo dentro del seno familiar, sosteniendo sin saber y sin ser valoradas, a un entramado de actividades que sin ellas no podrían ser. Por ejemplo: algunas amas de casa que están dedicadas al 100% a su hogar, administran los recursos para que les alcance, mínimo para adquirir la canasta básica, realizan las labores domésticas y actividades implícitas para que los demás, los que estudian, los que trabajan, regresen encontrando orden, limpieza y comida preparada.
Otras mujeres contribuyen cuidando un enfermo en casa, con todo lo que conlleva de responsabilidad, cansancio, impacto emocional, sacrificio, y sin recibir un pago. Abuelas cuidando nietos, esposas a esposos, tías a sobrinos, hijas a madres y entre estas actividades mujeres que forman y educan con ejemplo. Usted, amiga, amigo que trabaja y recibe un sueldo que no alcanza para pagar una empleada doméstica, una niñera o una enfermera o persona que le cuide a un enfermo ¿Se han preguntado qué harían si no tuviesen a esa persona? ¿Dejaría su trabajo para hacerlo? Póngase en la peor de las circunstancias y solo así, podrá hacer conciencia del gran valor que aporta ese sector de mujeres desempleadas, que para mí, son el sostén de ese entramado de personas con empleo. La gran diferencia se traduce en injusticia ante una desigual e inequitativa característica que es no recibir un solo peso por su contribución.
Otro ejemplo: son las mujeres que se dedican a hacer labor social solidaria, líderes que buscan ayudar, a su entorno, a su colonia, a sus amigos, en un asilo, en un orfanato, en una diversidad de actividades tan amplia como lo puede ser los problemas que acarrea la complejidad social y la búsqueda del bienestar común, algunas lo hacen sin fines de lucro y no reciben un peso por su contribución.
A esas mujeres que sostienen ese complejo entramado al que me refiero, a ellas dedico esta reflexión. Los gobiernos les están quedando a deber muchas cosas, porque no hay formas, federales, estatales o municipales suficientes para establecer políticas públicas o estímulos económicos para ellas, están excluidas del empleo formal, y ellas merecen aparte del reconocimiento público una remuneración especial.
En México son 19 269 134 mujeres ocupadas y se estima que al 2013 son alrededor de 947 412 mujeres sin ocupación¹. Me pregunto: ¿Cuántas mujeres desocupadas reúnen las cualidades para ser valoradas y reconocidas? Mi respuesta es todas, pero de entre todas habrá casos de mujeres extraordinarias, ya que en el pasar de los tiempos siempre habrá las que sobresalen de entre otras por haber sido una especie de parteaguas y generadoras de cambios positivos, mujeres con un liderazgo positivo.
Mi querido México agrego otro ejemplo, una historia de vida que acabo de conocer. Vive en Xalapa, Veracruz, cuna de hombres y mujeres ilustres. Ella a sus 85 años de vida sigue contribuyendo con sus enseñanzas de oratoria y declamación. Se trata de una gran mujer cuya labor ha sido altruista, y a quien se le debe un reconocimiento, un homenaje, se trata de Doña Luz María Escobar Acosta, llamada por sus alumnos cariñosamente doña Malú. Mujer formadora de hombres y mujeres de bien.
Hoy mi México querido, deseo a través de este medio otorgar mi humilde reconocimiento a esas mujeres extraordinarias que trabajan sin una remuneración y que sin embargo aportan una gran contribución en nuestra sociedad. No podría abarcar todos los ejemplos de vida en esta reflexión, por lo que espero que con los que presenté sean suficientes para dimensionar y reconocer a las mujeres que con escasos recursos, excluidas y encarando una lucha desigual se convierten en mujeres extraordinarias.
De ciudadana a ciudadanos, su amiga Dora María Hernández Guevara.
1. http://www3.inegi.org.mx/sistemas/temas/default.aspx?s=est&c=25433&t=1
http://www.imagendelgolfo.com.mx/columna.php?id=29896
http://www.cronicadelpoder.com/columnas/sin-tacto/la-maestra-malu-escobar

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