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“Mala comunicación” en el IMSS deja sin medicamento a derechohabientes

No se comprendieron indicaciones del programa de sustitución terapéutica, asegura el instituto

A causa de la deficiente comunicación interna, un número indeterminado de derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) dejó de recibir sus tratamientos y sigue sin éstos. A algunos de ellos se los cambiaron por esquemas anteriores y de baja o nula eficacia para el control de sus enfermedades. Alergias, diabetes, hipertensión arterial, incluso esquizofrenia y cáncer, se encuentran entre las 30 claves que en los últimos meses dejaron de ser surtidas en clínicas y hospitales.
El instituto asegura que hubo mala comprensión de las indicaciones del programa de sustitución terapéutica. El propósito real es mejorar la eficacia de los recursos, pues el IMSS invierte alrededor de 25 mil millones de pesos al año en la compra de medicinas y 15 por ciento de los médicos no recetan con criterios de eficiencia clínica ni estándares internacionales, afirmó José de Jesús González Izquierdo, titular de la Unidad de Atención Médica.
En entrevista, el funcionario aseguró que ningún medicamento ha salido ni ha sido eliminado del cuadro básico institucional del Seguro Social, el cual está integrado por 954 sustancias. Por el contrario, recientemente se incorporaron siete nuevos productos, uno de ellos innovador para el tratamiento de la esclerosis múltiple: el interferón beta 1a.
Resaltó que había necesidad de homologar los criterios en la prescripción, a pesar de que existen las guías de práctica clínica, las cuales se actualizan cada año con base en pautas médicas internacionales.
Pero hubo complicaciones porqueentre lo que se piensa, se dice o se escribe y lo que se entiende… es un problema de comunicación. González Izquierdo explicó que en México y el mundo, las terapias para enfermedad responden a criterios médicos y sólo cuando no hay control o mejoría del padecimiento se cambia a un esquema más potente o alguna cualidad que lo hace mejor, y así sucesivamente.
Sin embargo, lo que ocurrió es que derechohabientes de diferentes zonas del país resultaron seriamente afectados. Algunos diabéticos que se administran insulina glargina (análoga) dejaron de recibirla o se las cambiaron por otra sustancia que no les funcionó. En el IMSS están disponibles seis variedades de esta clase de fármacos.
Pacientes con esquizofrenia a quienes se les administraba quetiapina recibieron un fármaco que ya habían consumido tiempo atrás y dejó de funcionarles. Los afectados hicieron y siguen haciendo públicas sus denuncias en diversos foros y mediante correos electrónicos que envían a la dirección general del IMSS.
Un problema similar viven personas con hipertensión arterial que dejaron de recibir telmisartán, uno de los productos de más reciente aparición y alto costo. González Izquierdo reconoció la afectación a los pacientes. Para la hipertensión arterial existen 37 medicamentos en el IMSS y se indican a cada individuo con base en las características de su padecimiento. No todos tienen la misma respuesta. Por eso la importancia de que los médicos atiendan las directrices de las guías de práctica clínica, sostuvo.
Lo que no debe ocurrir es que los pacientes que debutan con algún padecimiento inicien su tratamiento con medicinas de última generación y alto costo cuando existan otras sustancias igualmente efectivas. González Izquierdo destacó que el instituto busca el bienestar de los pacientes y, al mismo tiempo, la administración eficiente de los recursos económicos.
Las indicaciones del programa de sustitución terapéutica que desde marzo se distribuyó a las delegaciones del IMSS y directivos de clínicas y hospitales –cuya copia tiene La Jornada– se entendieron mal porque estaban dirigidas a pacientes nuevos. No se debe cambiar la medicación a ningún derechohabiente, salvo que la misma haya dejado de ser efectiva para controlar la enfermedad, subrayó el funcionario.

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