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Madre hay sola una, padre también

Natalia Bojorge

“El padre ausente es el que huye de la realidad y cede la responsabilidad de la crianza de sus hijos a otras personas, a la misma madre, incluso a instituciones”, explica Jenifer Linda Salinas, maestra en ciencias y psicóloga de los Centros de Desarrollo Infantil (CENDI) y agrega: “Tras el abandono, los niños pueden presentar mala conducta, sentimientos de abandono, culpa, agresividad, trastornos alimentarios, así como baja autoestima, incluso pueden somatizar su malestar”.
La situación de pareja no tendría que definir el estatus de cercanía o ausencia que un hombre establece con sus hijos, y por el contrario, ser un tema que lejos esté de impactar en la vida de los niños, ya que al margen de la situación de pareja que vivan los padres, los pequeños necesitan del amor y presencia de ambos.
El abandono
Ernesto solicitó el divorcio y el motivo que expresó es que atravesaba una ‘crisis’, comenta Claudia, su ex esposa: “Lo más difícil no fue el trámite de la separación ni tampoco la división de las cosas, fue y es, la indiferencia que él tiene hacia Carolina, nuestra hija. Han pasado ya casi 15 años de que nos separamos y prácticamente no le importa si Caro está bien o necesita algo”.
Claudia comenta que si bien es cierto que ha requerido de un enorme esfuerzo para poder darle a su hija todo lo que necesita, la peor parte es “pretender explicar las razones por las que él no se le acerque y sencillamente vive, como si ella no existiera”.
La especialista destaca que en la etapa de la niñez, la presencia de los padres es clave en el desarrollo psicológico, así como en la formación de la autoestima de los menores, sin embargo, resalta que no es menos grave si esto sucede cuando los hijos tienen más edad ya que esto no determina la intensidad con la que viven el sentimiento de rechazo y abandono.
De acuerdo a un estudio realizado en la Universidad de Concordia en Canadá y cuyos resultados fueron dados a conocer en el 2011, los padres que participan en la crianza de sus hijos pueden ayudar a que éstos logren un mejor desarrollo de la inteligencia. Por lo que es valioso orientar la mirada hacia la influencia positiva que cada papá puede ejercer hacia la vida de sus hijos, y poner a un lado la idea equivocada que sólo la madre es capaz de darle herramientas emocionales a sus vástagos.
Erin Pougnet, investigadora y académica de la Universidad de Concordia, expone que los progenitores hacen importantes contribuciones en el desarrollo de la conducta de los pequeños, así como en su inteligencia, y agrega: “En comparación con otros niños con padres ausentes, los chicos de padres activos tuvieron durante su infancia temprana y media, menos problemas de comportamiento y una mayor capacidad intelectual a medida que crecieron”.
Sería estupendo que los hombres que deciden ser padres, antes de serlo, se sensibilicen sobre la repercusión que sus acciones, temores y reflexiones pueden tener en la vida de sus hijos. La paternidad requiere ante todo, de responsabilidad, así como del firme compromiso de que sin importar los vaivenes que un varón tenga que sortear, no soltará la manos de sus hijos.
Carolina entra este año a la universidad y su mamá está orgullosa de eso, al igual de cada logro que tiene su hija: “Su padre decidió perderse prácticamente cada paso que ella ha dado, cuando él se fue ella era una niña, ahora, él se asombraría de la hermosa jovencita que es”, comparte Claudia y finaliza: “No me va a alcanzar la vida para entender la razón por la que Ernesto no quiso tenerla cerca”.

“La perseverancia es el motor del éxito”
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Bojorge@teleton.org.mx

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