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Los Ni-Ni’s, un grave problema

Los “Ni–Ni”: Son jóvenes de ambos sexos que no trabajan ni estudian. Es un fenómeno que va en aumento en todos los países y sus autoridades no saben qué hacer para resolverlo.
Los Ni-ni’s han perdido la ilusión por algún futuro y desconocen el objetivo de esforzarse. En el fondo, esto les causa verdadera ansiedad y se evaden de la absurda realidad con la indiferencia.
En los últimos años las consultas clínicas de estos jóvenes han sido por disgustos con los padres y por estados de angustia severa, más que por vivencias traumáticas. Su inquietud es por la falta de un futuro definido a corto, mediano y largo plazo.
Este universo de jóvenes entre los 14 a los 21 años, aumentado con aquellos que debían materias de Secundaria o Preparatoria, no sabían cómo salir de la depresión. No tienen claro en qué o en quien creer. No comprenden el para qué esforzarse, si existe una sensación de incredulidad en el ambiente, en donde todos engañan o traicionan, y superarse no tiene sentido.
La juventud está viviendo una transformación acelerada que le está llevando a una percepción más realista de la realidad, y de lo incierta y frágil que es. Están descubriendo que un considerable número de conceptos, que antes eran valores morales, se habían basado en ideas erróneas y temporales. Al haberse perdido muchas garantías y certidumbres, también se extravió la lógica y la ética:
¿Para qué hago lo que me piden si al final me llevará a la nada?
Hace décadas, mientras existió un estado de cosas apoyado por una escolaridad coherente y con un amplio soporte social, se conjeturaba que al final del aprendizaje los jóvenes tendrían acceso a un trabajo digno de acuerdo a sus capacidades. Aun quienes quedaban excluidos de las instituciones educativas encontraban mecanismos paralelos de integración a la sociedad.
Este contexto permitía suponer que en un futuro inmediato, se obtendrían los frutos después de sus esfuerzos y sacrificios. Esto no es lo que ocurre a los jóvenes en este momento. Hay que precisar que la deserción escolar se relaciona con las escasas posibilidades económicas, más que por la falta de aptitudes. Aunque el fenómeno de los Ni-Ni’s está presente en todas las clases sociales, los sectores más afectados son los de pobreza, y pobreza extrema.
Los problemas que enfrentan las instituciones educativas para poder relacionarse con este nuevo tipo de jóvenes, es la dificultad para presentarles una técnica de estudio, responsabilidad y un esfuerzo en pos de un futuro mejor, cuando ni las autoridades perciben futuro alguno.
La familia y la educación escolar está en crisis. Ya que la autoridad tanto del docente como de los padres ha sido degradada por las disposiciones del Estado. La integración a la sociedad implica el respeto y seguimiento de ciertas pautas, las que al haberse perdido han desintegrado la familia, abarcando hasta las células gubernamentales.
La falta de trabajo digno, de auto estima y del orgullo por el propio valer, ha llevado a los cabeza de familia a formar parte de grupos sin metas ni esperanzas al futuro. Por ello, las juventudes actuales carecen de planes o tienen dificultades para concretarlos, por lo que solo buscan la satisfacción de sus necesidades o fantasías inmediatas.
Los jóvenes no abrigan proyectos, porque ya no encuentran sentido a la educación porque no les asegura un futuro digno, y satisfacen sus aspiraciones mediante las pandillas y el crimen. Antes prevalecía la cultura del estudio, del trabajo digno, de la urbanidad social, y en las escuelas primarias se cantaban himnos que dignificaban al obrero, al campesino, etc.
Pero al perderse toda esa estructura se perdió el sentido de pertenencia, y los jóvenes se desapartaron de la sociedad. Los Ni-Ni’s son jóvenes con un desfalco socio-cultural. Y las clases paupérrimas, ya sin la esperanza de un objetivo de vida que les dignifique, se han visto obligados formar parte de tribus urbanas para sentir que existen.

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