La Perla Sudcaliforniana, en la Corona de la Reina Isabel de Inglaterra la encontró un Buzo de BCS

La Perla Sudcaliforniana, en la Corona de la Reina Isabel de Inglaterra la encontró un Buzo de BCS

The South Californian Pearl, in the Crown of Queen Elizabeth of England, was found by a BCS Diver

Una mañana de agosto de 1883, un buzo de la empresa Armadora Ruffo y González S.A., lleno de júbilo mostró a sus compañeros aquella joya arrancada de las entrañas de nuestro mar sudcaliforniano. Era una gran perla de tamaño poco común, lo cual le llenaba de alegría pues le aseguraba la obtención de un buen dinero que beneficiaría a su numerosa familia.
Don Salomé León Lucero quien fuera el buzo afortunado, le vendió aquella hermosa perla a don Antonio Ruffo Santa Cruz, el primer Ruffo en llegar a nuestras tierras y fundar aquí uno de los emporios más representativos de su época.
Aquella hermosa perla fue bautizada por don Antonio como “Carmenaida”, en honor a sus hermanas Cármen y Adelaida.
La magnífica joya después de ser cuidadosamente pulida, estuvo en exhibición para ser admirada por todos los sudcalifornianos, en un escaparate de la negociación “Ruffo Hermanos”, misma que a raíz de la adquisición de aquel tesoro cambió su nombre por el de “La Perla de La Paz”.
El 4 de abril de 1904, fallecería la señorita Carmen Ruffo y nueve años después moriría también Adelaida, por lo que don Antonio decide llevarse la perlas a San Francisco California, donde se la mostró a Sir Anthony Fein, Embajador de Reino Unido, con quien mantenía una bonita amistad. Sir Antony Fein al ver aquella preciosidad, quiso comprarla para obsequiársela por su cumpleaños al Rey Eduardo VII, sucesor e hijo de la Reina Victoria, quien fuera la soberana de Inglaterra durante 64 años.
Don Antonio se negó a vendérsela, sin embargo tiempo después decide obsequiársela él mismo al rey, a través de Sir Fein.
Cuando aquel monarca vio aquella maravilla, se quedó prendado de su belleza y de inmediato mandó llamar a su corte de joyeros y orfebres, quienes por orden real se dirigieron hacia Florencia, Italia, para incorporar a la corona del rey aquella hermosa perla, que según cuentan quienes tuvieron oportunidad de verla, era de un color tan verde como el mismo mar y del tamaño de un limón, lo que derivó en que la nombraran The Great Lemon “El gran limón”.
De esta manera, The great Lemón fue engarzado en la parte frontal de la corona real, donde la cubrieron con 14 magníficos diamantes, en forma de lágrimas, de los que en orfebrería se llaman “custodios”.
El Rey Eduardo VII luciría con gran orgullo aquella corona, y posteriormente también la luciría su hermano el Rey Jorge V, el primero de Mayo de 1910, fecha en que fue coronado y también la usaría el 12 de julio de 1922, en la proclamación del Estado de Irlanda.
Con el tiempo aquella corona pasaría a manos del Rey Eduardo VIII, pero éste abdicaría en favor de su hermano Jorge VI.
En el año de 1952, su hija, la Reina Elizabeth subió al trono para convertirse en la soberana en turno y por primera vez la ceremonia fue transmitida en Europa gracias al reciente invento de la televisión.
El día de hoy, la corona con la grandiosa perla sudcaliforniana, extraída del mar por don Salomé León, está en espera de ser nuevamente lucida por el siguiente monarca que sería el controvertido Príncipe Carlos de Inglaterra.
En el año de 1972, la prestigiada revista National Geographics, entrevistó al señor Salomé León Lucero, entonces de 79 años, quien les relató aquella aventura donde encontró aquel afortunado día, aquella grandiosa perla que lo dejó maravillado ante su belleza, pues era de un precioso color verde y de 17 kilates.
Les contó también que le dieron en pago mil quinientos pesos en efectivo, una vaca fina, 90 kilos de azúcar y un saco de frijol. Que la vaca era gorda y bonita, pero que nunca tuvo crías, por lo que mejor se la comieron. Que tuvo 21 hijos, diez de los cuales también eran pescadores y que para poder hallar una perla tenían que traer cientos de madreperlas. Fue realmente una muy buena suerte haber encontrado aquella tan especial.
Que cuando buceaban corrían grandes peligros por el acecho de los tiburones, y que dentro de sus escafandras podían hablar, cantar y hasta chiflar.
En 1983, a cien años de que se extrajera aquella perla, la soberana inglesa Isabel de Inglaterra, quiso venir a conocer el mar de donde se había obtenido, siendo su visita uno de los acontecimientos más importantes de que el pueblo de La Paz tenga memoria, siendo gobernador el Licenciado Alberto Andrés Alvarado Arámburo.
La escafandra de don Salomé se encuentra en exhibición en el Museo de Antropololgía e Historia de la ciudad de La Paz, donde puede ser admirada por quien así lo desee.

 

 

One morning in August 1883, a diver from the company Armadora Ruffo y González S.A., full of joy, showed his companions that jewel plucked from the bowels of our South Californian sea. It was a large pearl of unusual size, which filled him with joy because it assured him of obtaining good money that would benefit his large family.
Don Salomé León Lucero, who was the lucky diver, sold that beautiful pearl to Don Antonio Ruffo Santa Cruz, the first Ruffo to arrive in our lands and found here one of the most representative emporiums of his time.
That beautiful pearl was baptized by Don Antonio as “Carmenaida”, in honor of his sisters Cármen and Adelaida.
The magnificent jewel, after being carefully polished, was on display to be admired by all South Californians, in a shop window of the “Ruffo Hermanos” business, which, as a result of the acquisition of that treasure, changed its name to “La Perla”. peace”.
On April 4, 1904, Miss Carmen Ruffo would die and nine years later Adelaida would also die, so Don Antonio decides to take the pearls to San Francisco, California, where he showed them to Sir Anthony Fein, Ambassador of the United Kingdom, with whom had a nice friendship. When Sir Antony Fein saw that beauty, he wanted to buy it to give it to King Edward VII, successor and son of Queen Victoria, who was the sovereign of England for 64 years, for his birthday.
Don Antonio refused to sell it to him, however some time later he decides to give it to the king himself, through Sir Fein.
When that monarch saw that wonder, he was captivated by its beauty and immediately sent for his court of jewelers and goldsmiths, who by royal order went to Florence, Italy, to incorporate that beautiful pearl into the king’s crown, which according to According to those who had the opportunity to see it, it was as green as the sea itself and the size of a lemon, which led to it being named The Great Lemon.
In this way, The great Lemón was set in the front part of the royal crown, where it was covered with 14 magnificent diamonds, in the form of tears, which are called “custodians” in goldsmithing.
King Edward VII would wear that crown with great pride, and later his brother King George V would also wear it on May 1, 1910, the date on which he was crowned and would also wear it on July 12, 1922, in the proclamation of the State of Ireland.
Over time that crown would pass into the hands of King Edward VIII, but he would abdicate in favor of his brother George VI.
In the year 1952, her daughter, Queen Elizabeth ascended the throne to become the sovereign in turn and for the first time the ceremony was broadcast in Europe thanks to the recent invention of television.
Today, the crown with the great South Californian pearl, extracted from the sea by Don Salomé León, is waiting to be worn again by the next monarch who would be the controversial Prince Charles of England.
In the year 1972, the prestigious National Geographics magazine interviewed Mr. Salomé León Lucero, then 79 years old, who told them about that adventure where he found that lucky day, that great pearl that left him amazed at its beauty, because it was of a beautiful green color and 17 carats.
He also told them that they gave him fifteen hundred pesos in cash, a fine cow, 90 kilos of sugar and a sack of beans. That the cow was fat and pretty, but that she never had calves, so they ate her instead. That he had 21 children, ten of whom were also fishermen and that in order to find a pearl they had to bring hundreds of mother-of-pearls. It was really a very good luck to have found that special one.
That when they dived they were in great danger from the stalking of sharks, and that inside their diving suits they could talk, sing and even whistle.
In 1983, one hundred years after that pearl was extracted, the English sovereign Elizabeth of England wanted to come to see the sea from which it had been obtained, her visit being one of the most important events that the people of La Paz have in memory. , being Governor Mr. Alberto Andrés Alvarado Arámburo.
Don Salomé’s diving suit is on display at the Museum of Anthropology and History in the city of La Paz, where it can be admired by anyone who wishes.

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