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Impacto del IVA a la maquila


El paquete fiscal para 2014, llamado reforma hacendaria, tien el afán de imponer un nuevo régimen fiscal.Hay algunas propuestas inexplicables: el IVA a las colegiaturas cuando organizaciones de padres de familia de la creciente clase media han venido pugnando por hacer deducibles los pagos de colegiaturas del Impuesto sobre la Renta. Bajo una lógica simple, si se pagan colegiaturas a las escuelas privadas se libera al Estado de la obligación de proporcionar el servicio educativo, al menos a ese segmento de la población, por lo que debería darse ese beneficio fiscal, no recargarlo con 16 por ciento. Otro inexplicable es subir tasa del IVA a 16% en las zonas fronterizas, golpeadas por el abandono centralista.

Adicionalmente, hay una propuesta particular que la Cámara de Diputados deberá revisar con cuidado por el efecto negativo que podría tener sobre la economía del país y particularmente por las repercusiones en el flujo de inversión extranjera directa al país y el consecuente beneficio en términos de generación de empleos y transferencia de tecnologías. Se trata de la propuesta de gravar con el IVA (16%) a las importaciones temporales de bienes industriales que hacen las empresas IMMEX o maquiladoras.

En el paquete original se pretende cobrar el IVA a las importaciones temporales. Al escuchar las críticas de los industriales de la maquila el gobierno parece dar marcha atrás y decidir, según el secretario de Economía, exentar a las empresas que puedan obtener una certificación. Se trata de alrededor de 200 empresas que representan 85% de las exportaciones mexicanas. Dijo el secretario Guajardo que como se trata de empresas serias, con operaciones reales y auditables, el problema estaría resuelto.

No es el caso. Se introduce un elemento que generará complicaciones. No se entiende que el gobierno tolere en el país empresas que no sean serias que hagan operaciones ficticias (no reales) y que no sean auditables.

Sucede que si las empresas maquiladoras, que requieren importaciones temporales de bienes industriales, que no son las de 85% exentas, pero son serias y auditables, van a quedar en notoria desventaja. Se violaría además un principio constitucional al establecerse impuestos que no son proporcionales ni equitativos. Las maquiladoras grandes, exentas, mientras a las pequeñas se les impone un absurdo gravamen a bienes que son indispensables para la producción.

Para bien o para mal México decidió jugar económicamente en la cancha de Estados Unidos. Según datos del propio gobierno (Proméxico) la Inversión Extranjera Directa (IED) de Estados Unidos acumulada entre 2000 y 2013 representó 48% frente al resto del mundo.

Del total de importaciones que hace Estados Unidos, México es el tercer proveedor después de China y Canadá. El monto de las importaciones mexicanas a ese país es casi el doble de las japonesas y casi el triple de las alemanas. Uno de cada diez dólares que importa Estados Unidos proviene de México. A México le debe interesar la imagen que se externa hacia inversionistas en EU.

Por ello resultó tan extraño amenazar a las empresas maquiladoras, estadunidenses la mayoría, con un impuesto que aún cuando se le de la vuelta y se establezca un régimen particular de exenciones, es discutible desde el punto de vista constitucional y ofrece un clima poco grato a los inversionistas extranjeros, justo cuando el “momento mexicano” está de moda globalmente.

Las maquilas asentadas en la fronteras y en otros estados del país actúan bajo una lógica económica. Algunas de ellas estarían dispuestas a dejar el país, posponer planes de expansión y establecerse, por ejemplo, en Honduras o Costa Rica, países que darían todo por tenerlas. Las nuevas tecnologías permiten que las instalaciones industriales puedan mudarse de país en unas cuantas semanas.

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