Esclavos del Pasado

Esclavos del Pasado

¿Porque cuándo vamos a un lugar desconocido, el camino de ida nos parece más largo que el de regreso?…
Realmente esto es así, porque nos da miedo lo desconocido y nos crea ansiedad y resistencia….
Debemos reconocer que somos una reiteración de hechos, somos parte de esos hechos que repetimos constantemente y que no nos dejan avanzar, somos ese personaje que fue, pero que aun vive en nuestro cuerpo.
Estamos acostumbrados a repetir actitudes, hechos, imágenes, situaciones, creemos continuamente, que hacemos cosas nuevas, cuando realmente estamos reiterando vivencias pasadas, experiencias anteriores, porque tenemos grabado en el interior el mapa de nuestra vida y lo repetimos como un disco, nosotros manejamos solo una parte de esos recuerdos, una parte muy pequeña, el resto está escondido… muy escondido… y sale a la luz sin nuestra autorización… de repente.
Podemos explicar esta relación utilizando el ejemplo de un iceberg… dominamos el diez por ciento de nuestra personalidad, que es la que se ve, la que emerge de la superficie del agua… el resto, el noventa por ciento restante está dentro, bajo el agua, es decir, es la zona sumergida del bloque de hielo… estos son hábitos de conducta, recuerdos, objetos, lugares, personas, influencia cultural, educación recibida, reuniones religiosas, convivencia familiar o social, trabajos anteriores, amigos de la infancia… todos realmente forman parte de nuestra escala de valores asumida, de nuestros comportamientos estandarizados, de nuestros convencionalismos sociales, de nuestro sistema de creencias adoptado, porque esas son experiencias asimiladas anteriormente.
Cuando creemos reconocer un lugar al que nunca fuimos, realmente estamos visitando inconscientemente nuestro pasado y recordando esos lugares que alguna vez visitamos.
Estamos sin saber en la parte sumergida del iceberg… esa forma que nosotros no vemos pero los otros ven… por eso nosotros creemos que somos de una forma cuando quienes nos rodean, nos ven de otra forma, porque en nuestra mente hemos forjado una idea de cómo somos, siendo incapaces de observar aquellos aspectos que no están incorporados en esa idea que tenemos sobre nosotros mismos.
Aquellas personas que forman parte de nuestro círculo cercano: familia, amigos, compañeros de trabajo, clientes o proveedores van a devolvernos el reflejo de nuestra manifestación y es muy interesante recibir ese “feed back” o retroalimentación para conocernos un poco mejor… simpatizamos en los otros, aquellas personas o cosas, que tenemos incorporado en nuestra personalidad y por eso los “re…conocemos”, y rechazamos aquello que aún tenemos que solucionar en nosotros mismos… nuestros miedos…
Otra forma que tenemos de esconder nuestro noventa por ciento, bajo el agua es fabricarnos una vida… el estrés, la falta de tiempo, el correr hacia la falsa felicidad, la velocidad de vivir, el tratar de hacer mucho en poco tiempo, el exceso de información, la presión profesional y las dificultades de relación hacen que cada vez “la bestia” que esta bajo el agua, le gane al ser humano que esta sobre el agua, y no nos reconozcamos en nuestras reacciones…
Creemos erróneamente que el proceso de aprender consiste en acumular conocimientos, información o datos y nos hemos olvidado de que el verdadero saber esta en despejar nuestros recuerdos para vivir libremente, porque la creatividad nace en una mente libre… sin ataduras pasadas…
Debemos reconocer que casi todas las decisiones que tomamos en el presente, apuntan a obtener un resultado futuro, es decir que la decisión de hoy transformara el mañana, sea buena o mala… el futuro económico dependerá de las decisiones económicas (buenas o malas) que tome hoy… o el futuro laboral (bueno o malo) que tenga hoy. Pero… siempre hay un pero… si bien el presente y el futuro son los dos tiempos involucrados en una decisión, al momento de decidir todos estamos muy influenciado por el pasado, indudablemente no advertimos la determinante influencia que el pasado tiene en nuestro futuro y, es allí donde el pasado nos hace una mala jugada.
Lo primero que hacemos es tomar la decisión sobre la base de la familiaridad, es decir, elegimos un producto porque la marca es conocida, es familiar o tuvimos alguna vez uno, esto es porque nos sentimos más cómodos y seguros cuando elegimos algo que ya elegimos previamente, o sea repetimos la memoria…
También tomamos decisiones basándonos en vivencias propias, porque solemos comparar las cosas con vivencias similares que tuvimos en el pasado, por ejemplo, decidimos no comer más en un restaurante porque un mozo nos trato mal, o no ir por determinada calle por una vez estaba congestionada, la memoria guarda la vivencia, y aparece al momento de decidir…
También tomamos decisiones sobre la base de experiencias ajenas, para comprar un automóvil, pedimos la opinión de quienes tengan un modelo semejante o no vamos al cine o al teatro porque alguien nos dijo que tal espectáculo no le gusto… la información que obtenemos de las experiencias ajenas hace que nos inclinemos hacia determinada alternativa, o que descartemos otra, sin comprender que no todas las experiencias son iguales, y menos las ajenas…
También el pasado nos coloca trampas para que tomemos decisiones equivocadas, basándonos en creencias o justificaciones… Las creencias son aquellas cosas arraigadas del pasado que actúan como “filtro” al momento de analizar la información disponible y evaluar las opciones, por ejemplo, recuerdo que un amigo rento un apartamento en una ciudad que esta a una hora de distancia de su trabajo, porque la renta era más barata… por supuesto comenzó a gastar el triple en combustible y afrontar costos de reparaciones de su automóvil por tantas millas caminadas, incluso debió reemplazar su automóvil por otro en mejores condiciones, que también al poco tiempo debió efectuarle reparaciones… así mismo como maneja dos horas por día, aprovecha para hablar por el celular con sus amigos… cada vez que lo veo se queja del aumento de la gasolina y de su cuenta telefónica, pero nunca reconoce que vivir tan lejos incremento sus gastos en lugar de bajarlos, aunque la renta fuera menor… cada vez que le hablo de mudarse a un lugar más cercano al trabajo, me da mil explicaciones para justificar su error y responsabiliza de sus penurias al aumento del petróleo y a las compañías de teléfonos celulares…
Resulta más fácil cubrir un error que repararlo… la realidad es que vivimos amarrados al pasado… Ya sea por familiaridad, vivencias propias, experiencias ajenas, creencias o falsas justificaciones, condicionamos decisiones que afectaran el futuro a memorias del pasado y, nos convertimos en esclavos de aquello que nos dijeron, que vivimos, que conocemos, que decidimos antes o que pensamos… sin permitirnos la libertad de decidir, buscando nuestro éxito, es decir el pasado nos impide llegar al “Libre Albedrío que nos lego Dios”…
Realmente el pasado nos engaña, aportándonos pruebas que son fácilmente verificables e indiscutibles, constituyendo un punto de partida seguro para decidir, por eso creemos en el pasado y eso nos da la sensación de estar pisando “tierra firme”.
No comprendemos que la trampa del pasado es resistirse al cambio para distorsionar nuestro criterio de decisión, debemos analizar que vivimos en un mundo de continuos cambios, de frecuentes e imprevisibles cambios diarios, donde la memoria o “historia” nos hará tomar decisiones incorrectas.
Porque naturalmente, el ser humano es una criatura miedosa, y el pasado está lleno de miedos, que en lugar de acercarnos una visión más amplia y objetiva nos atrapa reforzando miedos, afirmando ideas preconcebidas y limitando la creatividad.
Al examinar la decisión a tomar, analizamos inconscientemente el pasado, tal vez creemos ser más precisos, mas objetivos, pero en el fondo somos menos creativos. Porque al decidir sobre aquello que ya conocemos, ya vivimos o creemos, cerramos la posibilidad de evaluar nuevas opciones, lo cual puede llevarnos a perder oportunidades interesantes. Si nos enfocamos en el pasado nos veremos demasiado influenciados por cuestiones emocionales (traumas, comodidad, nostalgia, inercia…) que distorsionaran el razonamiento y la evaluación de las opciones.
Debemos dejar el pasado en las fotografías… debemos quitar el pasado de nuestra mente… el siglo XXI es el mundo virtual, es el mundo tecnológico, donde el futuro y el presente se mezclan día a día, sin dejarle espacio al pasado…
Hasta la próxima

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