En México Nació Kavak

En México Nació Kavak

Kavak was born in Mexico

Cuando Loreanne Ottati, Roger Laughlin y Carlos Ottati salieron de su Venezuela natal con sus valijas llenas de sueños, nunca pensaron que, en el 2016, en la ciudad de México crearían la empresa Kavak, que comenzó vendiendo tres automóviles y hoy, seis años más tarde, vende más de doce mil vehículos anuales, transformándose en el primer “unicornio” mexicano, que actualmente vale ocho mil setecientos millones de dólares.
Kavak llegó para revolucionar la industria de compra y venta de automóviles seminuevos, con facilidades de financiamiento y garantías de calidad, que permiten a los usuarios comprar o vender su auto a través de un modelo de negocio, que se adapta a los nuevos hábitos de consumo.
Kavak, actualmente es la segunda empresa emergente más valiosa de América Latina que, en su plataforma automotriz, cuenta con más de casi cinco mil empleados y un stock que supera los treinta mil vehículos, en más de veinte sucursales ubicadas en distintas ciudades del país, como Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Puebla, Nuevo León y Querétaro.
El crecimiento de Kavak es “sorpresivo”, ya que registra un promedio del cincuenta por ciento anual algo que, dentro de la industria, está muy por encima de sus rivales.
La idea de los fundadores de Kavak se basa en corregir la asimetría de información en las ventas de autos usados (el vendedor sabe lo que está vendiendo, pero el comprador no sabe lo que está comprando), idea que fue apoyada por los capitalistas de riesgo más grandes del mundo, como SoftBank, DST Global, Greenoaks, Kaszek Ventures y General Atlantic
El análisis indica que mas del 35% de los vehículos vendidos en México y Sudamérica son usados, es decir, que el mercado es muy grande y debe profesionalizarse, ofreciendo servicio legal, mantenimiento, financiamientos y garantías.
Kavak nació en México y hoy está en Brasil, Argentina, Colombia, Chile, Perú y “cruzando” el Atlántico llego a Turquía,
Kavak es solo un ejemplo para demostrar que no hay sueños grandes o pequeños y que, muchos inmigrantes obligados a dejar su país pueden lograr concretarlos.

When Loreanne Ottati, Roger Laughlin and Carlos Ottati left their native Venezuela with their suitcases full of dreams, they never thought that in 2016, in Mexico City, they would create the Kavak company, which began by selling three cars and today, six years more Later, it sells more than twelve thousand vehicles a year, becoming the first Mexican “unicorn”, which is currently worth eight thousand seven hundred million dollars.
Kavak is here to revolutionize the used car buying and selling industry, with financing facilities and quality guarantees that allow users to buy or sell their car through a business model that adapts to new consumption habits. .
Kavak is currently the second most valuable emerging company in Latin America, which, in its automotive platform, has more than almost five thousand employees and a stock that exceeds thirty thousand vehicles, in more than twenty branches located in different cities of the country. such as Mexico City, Guadalajara, Monterrey, Puebla, Nuevo León and Querétaro.
Kavak’s growth is “surprising”, since it registers an average of fifty percent per year, something that, within the industry, is well above its rivals.
The idea of ​​the founders of Kavak is based on correcting the asymmetry of information in used car sales (the seller knows what he is selling, but the buyer does not know what he is buying), an idea that was supported by venture capitalists largest in the world, such as SoftBank, DST Global, Greenoaks, Kaszek Ventures and General Atlantic
The analysis indicates that more than 35% of the vehicles sold in Mexico and South America are used, that is to say, that the market is very large and must be professionalized, offering legal service, maintenance, financing and guarantees.
Kavak was born in Mexico and today is in Brazil, Argentina, Colombia, Chile, Peru and “crossing” the Atlantic he arrived in Turkey,
Kavak is just one example to show that there are no big or small dreams and that many immigrants forced to leave their country can achieve them.

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