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¿Embarazada y Haciendo Drogas?

Pareciera cruel. Tan pronto nació la niña le tomaron prueba de sangre. Salió positiva para cocaína y metanfetaminas. Con todos los síntomas de drogadicción infantil. El nombre médico es “Síndrome de abstinencia neonatal”.  Se produce porque una mujer embarazada toma medicamentos narcóticos como la heroína, la codeína, la oxicodona, metadona, y otros. Éstas drogas atraviesan la placenta que conecta al bebé con su madre en el útero. El bebé se vuelve adicto junto con su madre. Al nacer, el bebé todavía es dependiente de la droga. Debido a que ya no está recibiendo la droga después del nacimiento, se pueden presentar síntomas de abstinencia. Estos pueden ser: llanto excesivo o chillón, irritabilidad, convulsiones, sudoración, vómitos, y otros. En este caso la Agencia de Protección de Menores ya lo había sospechado. Tenían todo listo. Tan pronto salió el resultado de la prueba, le quitaron el bebé del mismo pecho de la madre. Ahora semanas después la madre luchaba ante el juez para que le devolvieran su bebé. “Es que yo no sabía que estaba embarazada cuando tomaba las drogas”, fue su pretexto. “¡Imposible!” respondió el juez. “¡Esto mismo le pasó con su primera hija! Si quiere le recuerdo enseñándole las fotos de sus malformaciones al nacer. ¡Lo que no tengo es la foto del cementerio donde quedó enterrada! Usted y el papá son acusados de proveer drogas ilícitas a una menor, y atentar contra la vida de una menor de edad!”
¿Qué tal si al nacer nos tomaran una prueba de sangre, y allí saliera todo lo que tenemos adentro? ¿Todo lo que nos pasaron nuestros padres desde Adán? ¿Qué tal si se imprimieran los resultados en un papel? ¿Cuál sería el listado? Avaricia: 28%. Egoísmo 43.7%. Lujuria: ____%. Enojo: ___%. Nacemos adictos al pecado. Basta con sólo mirar cómo se va desarrollando un niño y nos damos cuenta que todos esos males ya vienen con el producto. Nuestro producto. Y en vez de quitarnos de su pecho, Dios nos colocó en el pecho de su Hijo amado. Fue el Enviado de Dios para tomar nuestro lugar, y presentar una prueba de sangre limpia: sin pecado, sólo amor para el débil, todos los que hemos nacido con “Síndrome de Adicción al Pecado”. Luego Dios por su soberano amor declara que todo el que cree es acepto en ese cuerpo santo, puro, rebosando de amor. Nuestro Padre en los cielos es el Juez del Tribunal de Pecadores. Pero Él no nos deja encargado a un hogar de crianza. Él mismo nos toma sobre su mismo cuerpo, y por sus llagas sufridas por nosotros somos sanados. “Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano. Mi Padre, que me las ha dado, es más grande que todos; y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar.” (Juan 10:28-30). Mira, ahí está tu mano, frágil y pequeña en las poderosas manos de tu Padre. “Levántate, tu fe te ha sanado”.
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