El polémico crucero de Carnival a Cuba al que no pueden subirse los cubanos de EE.UU.

El polémico crucero de Carnival a Cuba al que no pueden subirse los cubanos de EE.UU.

El Adonia está atracado en el puerto de Miami listo para una travesía histórica y ya polémica.

Daniel García Marco
El barco de la compañía Fathom, filial de la poderosa Carnival, tiene previsto zarpar el 1 de mayo de la ciudad estadounidense para realizar un crucero hasta Cuba, uno de los muchos hitos que conforman la normalización de relaciones entre ambos países tras más de medio siglo de enfrentamiento ideológico.
La travesía, sin embargo, ya está siendo tormentosa.
“Haga historia, haga un crucero a Cuba. Sea uno de los primeros estadounidenses en navegar a Cuba en más de 50 años”, publicita la compañía en su página web.
Sin embargo, no todos los estadounidenses podrán hacerlo: Fathom se niega a vender billetes a los cubano-estadounidenses nacidos en la isla, atendiendo una directriz del gobierno de la isla que impide que los cubanos lleguen por mar.
”La compañía ha cedido a no venderle pasajes a los cubanos”, denuncia en diálogo con BBC Mundo Ramón Saúl Sánchez, líder de la protesta que medio centenar de personas realizó este martes frente a la sede de Carnival en Miami.
Sánchez califica de “discriminatoria” la medida de la filial de Carnival, que se enfrenta a un problema de imagen con la comunidad cubano-estadounidense, muy poderosa en Miami, una de las capitales mundiales de la industria de cruceros.
“Me reuní con el presidente de Carnival y le expusimos que nos dejaran ir a bordo, que vendieran los tickets. Luego, si te bajas o no (es la isla), es tu problema. Que la gente llegue a Cuba y que Cuba diga: ‘No te puedes bajar’”, propone Sánchez. El conocido activista en el exilio de Miami incluso planea viajar con una embarcación en paralelo al crucero el 1 de mayo para poner de manifesto que La Habana sí permite la entrada de los extranjeros, pero no de los cubanos.
Ramón Saúl SánchezImage copyrightDaniel Garcia Marco BBC
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Ramón Saúl Sánchez lidera las protestas de una parte del exilio cubano en Miami contra Carnival.
Carnival, por su parte, defiende que no es su decisión, sino que es consecuencia de “las propias regulaciones de Cuba”.
“Es una restricción de que (los cubanos) no pueden llegar ni salir en barco, pero sí pueden hacerlo por avión. Es una preocupación general de la industria de los cruceros”, afirmó Roger Frizzell, portavoz de Fathom, a BBC Mundo.
Los manifestantes, que amenazan a la compañía con emprender acciones legales por discriminación, piden que Carnival se abstenga de hacer negocios con el gobierno de Cuba hasta que no levante esa restricción.

“Asunto mío”
“Ninguna compañía puede eximir a un ciudadano de ese derecho (de comprar un pasaje). Si Cuba no nos quiere dejar desembarcar, es asunto de Cuba. Si después nos quiere deportar, meter preso o hacer lo que quieran conmigo, es asunto del gobierno cubano y mío, no de Carnival”, dijo a BBC Mundo Ricardo Rodríguez, uno de los manifestantes.
Carnival afirma que su política es obedecer las leyes de los países a los que navega. “Sin embargo, hemos pedido una reconsideración de esta reglamentación particular, especialmente en lo que respecta a viajeros de cruceros”, afirmó la compañía, que trabaja en solucionar el asunto con las autoridades cubanas.

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