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El abandono de los padres

Dejar sin atención o cuidado a una persona, retirarse de un lugar, renunciar a seguir haciendo algo que se inició, son algunas formas de abandono.
La agresión es, sin duda, algo que está presente en nuestras vidas. Todos hemos sido parte o visto la del tipo físico, verbal, económico, emocional, psicológico, entre otros. Sin embargo, una de las más difíciles de superar es la agresión que causa el abandono de los padres.
Ese tipo de abandono tiene distintas caras:
1. Cuando se termina la relación de los padres: En una ruptura en la relación de pareja, los hijos no deben ser divididos ya que ellos siguen teniendo padres, aunque no bajo el mismo techo. No se ha perdido nada y por ello no se vale ponerlos en medio de la separación. No obstante, a menudo los padres en su falta de comunicación, ponen a los hijos en medio sin darse cuenta que los afectan, ya que padecen la falta de protección y de cuidado, y esto debido a que están ocupados en el pleito e involucran a los chicos, en vez de cuidarlos y protegerlos.
2. Conflicto en la pareja: Es muy frecuente que, cuando existe un divorcio los padres hagan “campaña” uno contra el otro y los hijos tienden a ser divididos a partir de regalos, cuidados o permisos. Por ello, se sienten con una obligación “de lealtad”, pero sin tener necesariamente sentimientos negativos hacia la otra figura parental o adoptan los problemas de los padres como propios, particularmente en el caso de las infidelidades, como si a los hijos se les hubiera traicionado. En este caso, el abandono se vive de forma angustiante, pues el hijo en su interior, libra una lucha entre lo que debe hacer por lealtad y lo que en verdad desea hacer.
3. Cuando uno de los padres se va y jamás se sabe de él o de ella: En este caso, la agresión es mucho más profunda, pues a veces los hijos son culpados o se sienten responsables del abandono, no entienden por qué se les dejó de querer, qué hicieron para ya no ser importantes y recibir cuidados.
En algunas ocasiones, la figura parental que se queda con ellos no cuida lo que dice y aprovecha para quejarse sin darse cuenta que los hijos a su cuidado también sienten el abandono de esa figura, más cuando tienen que ser encargados o dejados en casa para que se les pueda sostener. En este caso, el abandono se vive como angustia, desesperación y necesidad de cuidados y protección, por lo que en muchas ocasiones se busca cariño, pese a que a veces ese aparente cariño o esa sensación de protección pueda ser negativa o perjudicial, ya que pueden ser víctimas de abuso por parte de quien aparentemente lo brinda.
Para perdonar se debe entender al agresor. Muchas veces a alguno de los padres se le presionó socialmente, tuvieron un embarazo involuntario, entre otras situaciones y no porque querían o hubieran decidido serlo. En este sentido, es importante mencionar que pudieron ser padres sin estar emocionalmente preparados ya que madurez no es edad, esto es que la edad cronológica es una y la mental y emocional es otra, que no siempre empata.
Si se entiende que los padres no estaban preparados para serlo, se logrará aceptarlo y se puede vivir de una mejor manera. Es conveniente expresar la energía generada por las emociones, para entonces, perdonar y aprender de la experiencia. Normalmente, no se tienen los padres que se desean, pues esos están idealizados, por lo que lo recomendable es aprender a aceptarlos, sin peleas porque no entran en el molde de los propios ideales.
Nadie nos hace felices si no aprendemos a serlo con lo que somos y tenemos, Nadie es responsable de nuestra vida y decisiones, sólo nosotros mismos.
Podemos perdonar y seguir nuestra vida o estancarnos sin soltar el dolor, en cuyo caso será sufrimiento que durará hasta que se pueda liberar, y podríamos perder mucho tiempo dando vueltas sin llegar a nada o soltar, llorar, gritar, liberar y ser libre y aprender de nosotros mismos.
*Dr. Jorge Luis Estévez Chavarría, psicoterapeuta Gestalt, académico de la Universidad Iberoamericana.
Colaboración Fundación Teletón México
“Sé responsable de tu destino”
celeste@teleton.org.mx

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