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Cómo Esconder Miles de Millones del Contribuyente sin Mayores Consecuencias

Los programas de televisión y las películas más emocionantes siempre nos están presentando las aventuras de espías que permanecen “fuera de cualquier registro”. Su existencia se basa en la necesidad de saber y, sin lugar a dudas, reciben financiación pública, aunque nadie ve adónde va ese dinero.

Pues existe una operación que no aparece en ningún registro, muy auténtica y muy cara (aunque mucho menos emocionante) que está teniendo lugar en Washington.
El Tesoro está manteniendo a Fannie Mae y Freddie Mac, los gigantes de las garantías de préstamos respaldados por el contribuyente, fuera del presupuesto federal.
¿Cómo es eso posible?
En 2008, el gobierno tomó el control de Fannie y Freddie y acordó proteger a estas entidades de la bancarrota. Y aunque ahora el país se ha recuperado de esa crisis inmobiliaria y el dinero está volviendo a entrar en estas Entidades Patrocinadas por el Gobierno (GSE), su verdadero costo sigue estando oculto.
“El estatus extrapresupuestario de las GSE las excluye de los procedimientos y regulaciones del presupuesto federal, además de ocultar a los contribuyentes el verdadero costo del control federal sobre Fannie y Freddie”, explica la analista de la Fundación Heritage Romina Boccia en un nuevo informe.
Es increíble que unos flujos tan enormes de dinero del contribuyente se puedan mantener fuera del presupuesto federal. Y como se puede Ud. imaginar, mantener ese dinero fuera de los registros distorsiona la visión general del presupuesto.
La primera prueba de ello es que “los beneficios [de las entidades inmobiliarias] pagados al Tesoro sólo en 2013 han dado como resultado que haya un desfase informativo en cuanto a gasto y déficits federales de más de $100,000 millones”, indica Boccia, analista adscrita a la donación Grover M. Hermann.
Esto afecta a la percepción pública del déficit e incluso a la percepción de los legisladores a la hora de elaborar planes para gastar más en el presupuesto del año siguiente.
“Informar de una cifras de gasto y déficit menores está motivando que los legisladores incrementen el gasto y desatiendan la reforma de los derechos a beneficios”, comenta Boccia.
Pero en realidad esa imagen es falsa. La economía de Estados Unidos no necesita ni a Fannie ni a Freddie, tal y como sugieren sus defensores. Son un vehículo para el clientelismo del sector inmobiliario y no han ayudado a los índices de propiedad inmobiliaria ni a los tipos de interés de Estados Unidos.
Si se eliminasen, parecería que el déficit sube, pero sólo sería debido a que el verdadero déficit ha estado oculto por esta entrada de dinero durante los años de mayor rentabilidad de las GSE. Boccia explica que “en caso de que en 2014 el Congreso eliminase de manera efectiva Fannie Mae y Freddie Mac, el presupuesto registraría un incremento de $81,000 millones en gastos y déficits”.
Como vimos durante la crisis inmobiliaria, Fannie y Freddie no son siempre rentables, que es por lo que en un principio el gobierno acabó poniéndolas bajo su control. Y ese control puso en apuros a los contribuyentes, no sólo por los errores del pasado, sino también por garantizar los préstamos actuales y futuros. En ese escenario, los contribuyentes son responsables en última instancia de los cerca de $4 billones en garantías de las GSE.
Efectivamente, se tienen que eliminar las GSE. Pero antes de que eso ocurra, aún más gente tendrá que ver todos los pasivos que éstas crean. Boccia explica que:
Incorporar las GSE al presupuesto les mostraría a los contribuyentes y al Congreso que Fannie Mae y Freddie Mac imponen verdaderos costos a los contribuyentes y que eliminar las GSE mejoraría las finanzas federales. Una contabilización adecuada del impacto de las GSE en el presupuesto federal supone un paso importante hacia su (muy necesaria) eliminación.

La versión en inglés de este artículo
está en Heritage.org.

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