La tentación de cambiar al Viejo.

La tentación de cambiar al Viejo.

Al principio me resistí, pero al final cedí a la presión y a la tentación.  ¨No sabes de lo que te pierdes.¨ ¨Te va a cambiar la vida.¨  ¨Ya cambia el que tienes está muy viejo.¨ ¨Entra a la era moderna.¨  ¨Ya todas lo hicimos.¨  Más por costumbre, que por cariño, me aferré a él todavía unos meses más, hasta que decidí hacerlo.

Escogí la ciudad de Pasadena para empezar con uno nuevo y diferente, al entrar al lugar que me habían recomendado, me di cuenta que no era la única, había mujeres de todas las edades, unas me doblaban la edad y otras podían ser mis hijas. Todas con una sonrisa de complicidad en el rostro, ¨¿Era la primera vez o lo hacían ya por costumbre?

Sin saber a dónde ni con quién dirigirme, se me acercó un joven, la sonrisa amplia, mediana la estatura, la camiseta pegada a un cuerpo de ébano esculpido con el cincel del ejercicio.  En la parte derecha llevaba impreso su nombre. ¨Tigre.¨  Me di cuenta que en ese lugar era requisito mantener el anonimato. No insistí en saber su verdadero nombre.

Le expliqué que era mi primera vez en ese lugar, me miró con una mezcla de compasión y alegría, ¨una clienta segura.¨  Me explicó las ventajas de hacerlo en ese momento y no dejarlo para después. Convencida,  acepté y después de media hora había pasado a un lumbral sin retorno, el del IPhone.

Salí de la Apple store, en la Avenida Colorado,  con una deuda superior a la que pensaba,  pero satisfecha de haberme atrevido a ser parte de esta generación que se atreve a explorar mundos existentes e inexistentes. Que ha puesto la tecnología a su servicio y no su servicio a la tecnología, que utiliza el Iphone (también me compré un Ipad)  para compartir con los padres imágenes de sus pueblos, de sus kioscos, de sus calles. Que el IPhone lo usan como un instrumento más de comunicación y no de aislamiento, que usa a Siri como localizador y no como compañante.

 

Hace 7 años que hice al cambio a esta nueva tecnología digital. No extraño mi teléfono ordinario, que nunca recibió el título de inteligente, pero para mí lo era. Para operarlo no necesité leer un manual para saber cómo manejarlo. Pero no puedo negar que el que tengo ahora es mucho más inteligente. No me arrepiento del cambio,  al contrario  creo que me tardé, ahora mantengo mi Iphone  cerca, pero no tan cerca que reemplace la voz de mis amigos, mi familia.  Ninguna tecnología por más avanzada podrá suplir el acercamiento humano, el calor que deja una palabra de apoyo, un abrazo, una caricia.

La presión que tengo ahora de mis amigas es que ya es tiempo de cambiar, que   debo tener otro diferente, uno que vaya con el año.  La resistencia es la misma de la primera vez, ¨Ya me acostumbré a éste.¨ ¨Ya sé cómo manejarlo.¨   Sus argumentos son los mismos de entonces. ¨Ya déjalo hay otro mucho mejor.¨  Tal vez uno de estos días vuelva a ceder a la presión y caiga de nuevo en la tentación. Será una nueva aventura.

 

 

Alicia Alarcon

Alicia Alarcon